Parece que solo es cuestión de tiempo que Curtis Blaydes se convierta en el campeón de los pesos pesados de la UFC.
A pesar de su juventud (tiene todavía 28 años), Blaydes ha estado a la altura de las expectativas en todos los enfrentamientos de su carrera en la promotora.
El oriundo de Chicago podría estar ya a tiro de disputar el campeonato si no fuera por su derrota contra Francis Ngannou en 2018, el único rival que ha conseguido doblegarlo (lo hizo dos veces) hasta el momento en UFC.
Ahora, un excampeón como Junior dos Santos se interponía en su camino en el PNC Arena de Raleigh, Carolina del Norte.

El americano debería en principio haber sido capaz de luchar empujando al brasileño contra la valla para empezar a trabajar sus derribos, momento donde el porvenir del combate empezaría a estar sólidamente inclinado a su favor.
Pero sus acometidas para conseguir trasladar la lucha a su terreno idóneo fueron repelidas por el brasileño con una infranqueable defensa que provocó que la pelea nunca trascurriera en el suelo.
Con esta situación, se presentaba un combate de pronóstico incierto.

Dos Santos es uno de los mejores boxeadores de peso pesado de toda la UFC.
Un atleta con la velocidad de manos de un peso medio, particularmente su jab, que utiliza para preparar devastadores impactos con su derecha.
En 20 combates en UFC, Dos Santos había conseguido un impresionante record de 10 victorias por nocaut.
Si Blaydes permanecía demasiado tiempo frente al brasileño no era descabellado que su rival fuera capaz de plasmar una finalización de época.
Y es que el americano no es difícil de ser alcanzado por disparos aunque nadie a excepción de Ngannou había logrado noquearlo.

Blaydes tardó un poco en entrar en la pelea, pero una vez que empezó a presionar hacia adelante, al final del primer asalto, el combate tuvo dueño.
Con su golpeo sostenido por sus largos brazos se fue imponiendo a la presupuestada superioridad en este campo del brasileño, que por otra parte desarrolló un plan de pelea muy serio.
Evitar los derribos y puntuar más con sus disparos contragolpeando las acciones de su oponente.
Pero en el segundo asalto, una tremenda derecha causó un daño evidente en Dos Santos, acción que activó la cuenta atrás sobre quién debelaría el resultado final.
Varios rodillazos y una secuencia de disparos más fueron suficientes para que el árbitro detuviera el combate.

Blaydes ha traducido su base de lucha olímpica en un juego extremadamente efectivo de derribo y control en el suelo.
Pero nunca debe ser subestimado por su golpeo.
Hoy ha demostrado ante uno de los mejores especialistas de la categoría que es un peleador completo y no de un solo sentido, como algunos entendidos comentaban.

Un rodillazo de escándalo

En el evento coestelar, Rafael dos Anjos y Michael Chiesa contendieron en una interesante pelea en el peso welter.
Una de las claves habituales para vencer a Rafael dos Anjos es la presión constante.
Y Chiesa tomó buena nota.
Fue el que llevó toda la iniciativa con el claro objetivo de entrar a la posición de clinch, unas intenciones cristalizadas con suma facilidad.
Desde allí consiguió proyectar al brasileño con mucha frecuencia.
Pero los repetidos intentos de finalización no obtuvieron el final esperado.
La empresa era complicada ya que Dos Anjos (cinturón negro en brazilian jiu jitsu) también es un experto en la lucha de suelo .

Dos Anjos consiguió frenar algunas veces las entradas de Chiesa con sólidas patadas a las piernas.
Pero poco más.
Chiesa puntuó más, controló en todo momento la pelea en el suelo y fue el claro ganador de la contienda.
Así lo dictaminaron los jueces por decisión unánime.
Desde que subió al peso welter el italoamericano ha mostrado un perfil más consistente.
Y esta era la primera prueba seria para testar la habilidad de Chiesa para controlar a sus oponentes con su lucha en la nueva categoría.

En el resto de la cartelera, Alex Perez finalizó con una estrangulación de triángulo de brazo desde la media guardia en el primer asalto a su rival, Jordan Espinosa.

Angela Hill finalizó a Hannah Cifers en el segundo asalto después de ejecutar un brillante derribo de muay thai e infligir un castigo desmesurado en el suelo.
El árbitro debería haber intervenido antes.

En los preliminares hay que destacar el tremendo KO merced a un rodillazo del debutante Herbert Burns a Nate Landwehr en el primer asalto.