Gracias al reciclaje, que este 17 de mayo celebró un nuevo día mundial, unas 100 familias del Borbollón recibieron 2.000 kilos de madera para calefaccionar sus casas y cocinar, a través de la tarea que realiza la organización solidaria Traperos de Emaús y la colaboración de la Municipalidad de Las Heras, por intermedio del área de Gestión Territorial de Inspección de Ambiente y la Secretaría de Gobierno del municipio.

Los vecinos de ese distrito recibieron los atados de maderas que ya no tenían otra finalidad. Así es como camas, muebles o sillones que ya no pueden ser reparados son desguazados y trozados para convertirse en elementos de combustión para quienes no cuentan con el servicio de gas.

Pero el gesto solidario de esta organización tuvo su retribución, porque en la delegación municipal del Borbollón, donde se realizó la entrega de estas maderas, hay un taller textil en el que se elaboran barbijos. Y por iniciativa de las personas que trabajan en él, le entregaron estos elementos de protección, a los integrantes de Emaús. “Hubo un intercambio solidario muy lindo”, comentó Eduardo Robledo, coordinador de Gestión Territorial de la Municipalidad.

Traperos de Emaús tiene su sede en el barrio lasherino Jardín Aeroparque, el lugar donde además de almacenar todo lo que recolectan de la calle, guardan las donaciones que reciben de la gente. Al ingresar, uno se encuentra con un universo de objetos.

Hacer una lista de todos los objetos que hay en ese lugar sería infinita, porque a medida que se va recorriendo se encuentran objetos nuevos, aunque de nuevos no tienen nada. En el piso, en cada una de las estanterías, colgados del techo, adentro, afuera, en los talleres, en la tienda de venta al público...y así en cada rincón de esta casa del barrio Jardín Aeroparque.

“Lo que hacemos es recuperar los objetos en desuso y que la gente no utiliza para darle una reutilización. Con lo que recaudamos mantenemos la institución y ayudamos a mucha gente. Recuperamos todo lo que se pueda recuperar: madera, cartón, cobre, hierro y aluminio, entre otras cosas. Y de esa forma estamos aportando al cuidado del medio ambiente”, comentó Héctor Ledesma, desde Traperos de Emaús.

Además de recuperar objetos e impedir que vayan a contaminar a un basural, esta organización tiene otro objetivo, que es el solidario: “Ayudamos a la gente porque le brindamos cosas a muy bajo precio”, dice Héctor.

Los valores son muy accesibles, al punto de que se pueden comprar dos o tres prendas por $40, camperas por $50 o sacos por $100. Los colchones se ofrecen por $700, $800 o $1500 uno de dos plazas. Libros, revistas, artículos de bazar, juguetes antiguos y de esta época, juegos didácticos, radios modernas y del pasado, televisores, heladeras, cafeteras, teclados de computadoras, adornos de todo tipo y muchísimas cosas más se pueden ver en el salón comercial, que atiende al público martes, jueves y sábado, aunque ahora por la cuarentena tiene las puertas cerradas. También puede resultar un paraíso para coleccionistas y amantes de las antigüedades.

Son 15 personas las que trabajan en esta organización, y su tarea va desde la recolección hasta la clasificación y reparación de los distintos objetos. “De tres heladeras podemos hacer que una funcione, entonces el resto lo dejamos como chatarra”, explicó Ledesma.

Sobre la acción que realizaron en El Borbollón, contó que “esa madera ya no se puede reutilizar, entonces la cortamos, la enfardamos y se la llevamos a la gente que la necesitaba para cocinar y calefaccionar sus casas”.

El movimiento Traperos de Emaús fue fundado en Francia por Abbé Pierre en 1947, pensado para la gente, y sobre todo los jóvenes, que habían quedado desamparados tras la Segunda Guerra Mundial. Desde allí comenzó a desparramarse por el mundo, al punto que hoy hay 342 sitios distribuidos en África, Asia, Latinoamérica y Europa.

Los que quieran hacer donaciones o llevarse algo de lo que hay ahí, se pueden comunicar por teléfono al 4444935.

Fuente: Mendovoz >> lea el artículo original