En ese marco, Guzmán también buscará persuadir a los acreedores de la provincia de Buenos Aires, ante el proceso encarado por el gobierno de Axel Kicillof de prorrogar hasta el 1 de mayo el vencimiento de una cuota de capital que vence originalmente el 26 de enero.

La necesidad de que llegue a buen puerto el proceso encarado por el gobierno bonaerense se convirtió en un elemento adicional del viaje de Guzmán y por tanto clave del eslabón de la cadena de la negociación de la deuda pública nacional.

La última novedad en la saga del bono bonaerense fue que Kicillof dejó abierta la puerta a que el plazo para consentir una prórroga del pago de capital hasta mayo puede extenderse aún más allá del 31 de enero dispuesto el miércoles ultimo, cuando venció la convocatoria inicial presentada en diciembre.

Kicillof, desde Israel, donde formó parte de la comitiva que acompañó al presidente Alberto Fernández, dijo que 'el 5 de febrero sería la última oportunidad'.

El miércoles pasado, Mens Sana Advisors, un grupo de acreedores internacionales a través de su asesores financieros con sede local, y un estudio con sede en Miami de los inversores Broad Span Capital, divulgó una carta enviada al gobierno bonaerense.

En la misiva indicaban su voluntad para 'negociar de buena fe' pero se quejaban del poco plazo otorgado por la provincia para aceptar o rechazar la propuesta, y del desconocimiento del plan oficial para hacer frente a futuros pagos de la deuda.

Kicillof, tras revelar que hubo acreedores que ya aceptaron la propuesta aunque sin precisar cuántos eran, dijo que la decisión de extender el plazo tiene por objetivo alcanzar un aval mayor, y por el pedido de bonistas de contar con más tiempo para analizar la propuesta.

En el medio, la Nación presentó a principios de semana un proyecto de ley marco para reestructurar la deuda pública, que será tratado por la Cámara de Diputados la próxima semana, y que Guzmán también se ocupará durante su visita a Nueva York.

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