La momia de Nesyamun, un antiguo sacerdote egipcio del siglo XI A.C., ha vuelto a hablar 3.000 años después de su muerte.
Lo ha conseguido un equipo de científicos que ha sido capaz de reconstruir el tracto vocal a partir de sus restos momificados para volver a escuchar su voz y tal y como era cuando este sacerdote participaba en los rituales religiosos del antiguo Egipto.

La investigación, que ha sido publicada en Scientific Reports, explica que los científicos utilizaron escáneres médicos para analizar el interior de la momia de Nesyamun y crear un modelo digital en 3D tanto del interior de la garganta como de su boca, de tal manera que pudiera construirse posteriormente por medio de una impresora 3D.
Una vez que se dispuso del tracto vocal en 3D se usó una laringe artificial para recrear el sonido de la voz de Nesyamun.

Los científicos consiguieron un solo sonido de la voz del sacerdote, una 'frecuencia fundamental' de la voz de Nesyamun a mitad de camino entre la a y la e.
Sin embargo, llegar hasta allí no fue fácil tanto por el deterioro de la momia como por la posición de su cabeza.
En palabras que recoge Live Science, los investigadores señalan que 'la postura del tracto vocal de Nesyamun no está configurada para decir ninguna vocal específica, sino más bien para su posición de entierro.
Además, su lengua ha perdido gran parte de su masa muscular y le falta el paladar blando'.

Una voz callada durante 3.000 años

La momia de Nesyamun descansa en el museo de la ciudad de Leeds, en Inglaterra, y es uno de sus grandes reclamos.
Vivió durante el reinado de Ramsés XI en la 20ª dinastía y se cree que fue uno de los sacerdotes más poderosos de la época.
Su análisis llevó a pensar que murió alrededor de los 50 años de una reacción alérgica.

Se enfrentaron al dilema ético de examinar a una persona sin su consentimiento, pero una inscripción en el ataúd de Nesyamun fue definitiva

David Howard, autor principal de la investigación, es profesor de ingeniería electrónica en la Universidad de Londres.
Explica que la elección de la momia de Nesyamun 'fue particularmente adecuada, dada su edad y preservación de sus tejidos blandos, lo cual es inusual'.
Su siguiente paso es reconstruir pasajes más largos del discurso del sacerdote.

Los investigadores se enfrentaron a un dilema ético antes de llevar a cabo su trabajo, como era el de examinar a una persona sin su consentimiento.
Por eso utilizaron métodos no destructivos y tuvieron en cuenta una inscripción del ataúd de Nesyamun en el que el sacerdote esperaba 'poder dirigirse a los dioses como lo había hecho en su vida laboral'.
Esa frase fue interpretada como el deseo de volver a hablar nuevamente después de la muerte, por lo que llevaron a cabo su investigación y cumplieron 'sus deseos'.