'A Macri lo vi sereno, reflexivo y con ganas de ayudar.
La autocrítica fue buena, pero debiera limitarse solo a él y que no haya pase de facturas a terceros...', dijo Sanz sobre las críticas que el exmandatario deslizó hacia Emilio Monzó y Rogelio Frigerio, de quienes dijo que se arrepentía de haberles delegado la negociación política con el peronismo durante su gestión.

Profundo conocedor de cómo se manejan profesionalmente las internas, como todo buen radical, Sanz ayer razonó: 'En los espacios opositores, las críticas a terceros o entre integrantes de un sector debe hacerse puertas hacia adentro.
No por secretitud sino porque el Gobierno está interesado en provocar la fractura de la oposición'.

De todas formas, el hombre que integró el trío básico inicial de la conducción de Cambiemos junto a Macri y Elisa Carrió se entusiasma con el futuro del grupo: 'Por primera vez el peronismo tiene enfrente a una oposición muy homogénea, muy cohesionada, entonces hay que tratar de evitar cualquier conflicto que el Gobierno pueda usar para correr la mira de la agenda pública y disimular su propia mala praxis'.

Por otro lado, consultado sobre la gestión de Alberto Fernández, el dirigente opositor dijo que 'llama la atención la persistencia en el error y el fracaso', ya que 'las cosas que están haciendo hoy no son nuevas y tuvieron resultados fuertemente negativo hasta 2015'.

Sobre el Presidente afirmó que 'su palabra está devaluada y no porque lo decidió el periodismo o la oposición, sino que él ha tenido enormes contradicciones'.
Y hay bronca por las declaraciones que hizo el jefe de Gabinete: 'Me cayó muy mal lo que dijo Cafiero de la movilización del lunes.
Lo peor que puede hacer un Gobierno es tratar peyorativamente y desconocer una marcha.
Es un gesto muy feo', dijo Sanz.

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