29 de julio de 2020  • 00:10

Este miércoles se cumplen 40 años de la partida de Eduardo Rovira, artista de culto del mundo tanguero que construyó, como ningún otro, un puente entre esta música porteña y la música de cámara y hoy es referencia de aquella renovación que buscó nuevos horizontes, en la década del sesenta.

La vanguardia tanguera tuvo dos caras: una fue Astor Piazzolla, la otra Eduardo Rovira. Y la de Rovira tuvo un perfil bajo, sin la gran exposición que adquirió la de su colega.
Pero ambos caminaron por la senda de la renovación, probablemente provistos de distintas herramientas.
Cuando tenía 55 años, el 29 de julio de 1980, a Eduardo Rovira un infarto le arrebató la vida en la puerta de su casa.
Sin embargo, puesto el oído en perspectiva, se puede descubrir en el tango contemporáneo actual gestos representados en la obra y en las grabaciones de este bandoneonista y compositor.
No porque se repitan armonías ni rítmicas sino porque la mirada estaba puesta en la exploración de nuestros territorios sonoros y en una expresión camarística, que es la que hoy se percibe en buena parte de tango instrumental, ese que no es para bailar sino 'de la cintura para arriba'.

Eduardo Rovira atravesó la década del cuarenta como bandoneonista de varias agrupaciones (la de Francisco Alessio, Vicente Fiorentino, Antonio Rodio, Orlando Goñi, Miguel Caló y Osmar Maderna).
Se ocupó de la dirección de la típica que acompañó a Alberto Castillo y en la década siguiente tocó con José Basso, Alfredo Gobbi, Osvaldo Manzi y creó una orquesta para actuar durante dos temporadas en Radio Splendid.
Recién en los sesenta se comenzaría a notar su exploración armónica, sonora y rítmica, labor que quedó, en parte, representada por los registros que realizó con su Agrupación de Tango Moderno; desde el sonido distorsionado del bandoneón hasta el dodecafonismo que trajo al tango.
Fue un gran intérprete y un ilustrado compositor.
Tal vez el reconocimiento llegue tarde.
O tal vez sus obras, como el tango mismo, saben esperar.
Esto significa un reconocimiento que puede sonar tardío, anacrónico, pero que, en definitiva, un día llega para quedarse.

Ya en 1968 Susana Rinaldi grabó Canta al estilo de Eduardo Rovira. Hace casi una década, una sección del festival Tango Buenos Aires le dedicó varias actividades a la figura de Rovira y a sus composiciones.
En 2018, un grupo llamado Sónico (por uno de los temas emblemáticos de Rovira) fundado en Bruselas, por Ariel Eberstein, se dedicó a recrear su obra.
La otra vanguardia, se llama el primero álbum.
Y ahora ese mismo grupo lanza un nuevo disco con obras del bandoneonista que nunca se editaron: Eduardo Rovira: inédito e inconcluso.

Stephen Meyer (Violin), Ivo de Greef (Piano), Camilo Córdoba (Guitarra), Ariel Eberstein (Contrabajo) y Lysandre Donoso (bandoneón) tenían planeado lanzar el disco y realizar una gira sudamericana.
Por la pandemia de Covid-19 esto quedará para el año que viene.
De todos modos publicaron en plataformas digital este álbum que consta de dos materiales.
Cuando Rovira grabó su disco Qué lo paren, en 1975, también hizo otros registros que nunca se publicaron.
Parte de esas composiciones son las que rescató el grupo belga.
Y a esto le sumó temas relacionados al mundo de la literatura.
Las dedicatorias que Rovira le hizo a Evaristo Carriego, Roberto Arlt, Luis Luchi y José Ingenieros. Ésta última, hasta ahora inédita, recién se conoce con la publicación de este disco de 14 temas.

Y para los que quiera conocer a Eduardo Rovira a través de sus temas más destacados, va este top 7 que puede ser una síntesis de su universo sonoro.

Sónico

La principal característica de este tema es el empleo de un pedal de efectos para modificar el sonido del bandoneón.
Es un recurso que Rovira utilizó con su Agrupación de Tango Moderno.

A Evaristo Carriego

Además de esas obras que quedaron reservadas sólo para sus discos, Eduardo Rovira también escribió temas que circularon por diferentes orquestas del ambiente tanguero.
'A Evaristo Carriego' es una de las más famosas.
Además, da cuenta de su habilidad como melodista.
Rovira también podía ser tradicional cuando quería.
Esta versión es la de la típica de Osvaldo Pugliese.

Taplala

Eduardo Rovira había nacido en Lanús el 30 de abril de 1925 y pasó los últimos años de su vida en La Plata.
Si se observa con atención la palabra 'Taplala' se verá que leída por sílabas, de atrás hacia adelante, aparece la-pla-ta.

Serial dodecafónico

En 1963 el sello Microfón publicó el disco Tango vanguardia, de Eduardo Rovira y su Agrupación de Tango Moderno.
Una de las piezas del LP está inspirada en los sistemas de composición dodecafónica surgidos con el serialismo en la primera mitad del siglo pasado.
La particularidad es que Rovira no se despega en ningún momento de la 'sensación' tonal y hace una aproximación a este sistema compositivo en una creación de carácter tanguero.

Tango en tres

Así como con su 'Serial dodecafónico' Eduardo Rovira se metió en esa especie de mundo privado de los compositores académicos del siglo XX, también hizo de las suyas con las estructuras de la música del Río de la Plata.
'Tango en tres' lleva este nombre porque es un tema escrito en 3x4.
Lo llamativo es que Rovira se la ingenio para que su obra sonara a tango (como esos que habitualmente se escriben en 4x4 y antiguamente en 2x4) y no como un típico vals.
Sin duda, no es un vals.
Es un tango, pero en tres tiempos.

Que lo paren

Tema que grabó en 1975 y que le dio nombre a su último disco.
El grupo lo integraron Rovira (bandoneón, dirección y arreglos), Reynaldo Nichele (violín), Oscar Mendy (piano) y Néstor Mendy (contrabajo).
La composición alterna el ritmo binario con una sorpresiva marcación ternaria y sugiere, detrás de un riff potente, los gestos del tango tradicional y de algunos gestos de la música campera.

Sos un artista

A modo de yapa, este tema que quedó de su paso en la dirección de la orquesta que acompañaba al cantor Alberto Castillo.

Por: Mauro Apicella

Fuente: La Nación >> lea el artículo original